La gratitud suele considerarse un sentimiento o una cortesía social, pero un creciente número de investigaciones sugiere que expresar aprecio hacia los demás puede tener efectos medibles en el organismo, especialmente en el corazón.

La gratitud suele considerarse un sentimiento o una cortesía social, pero un creciente número de investigaciones sugiere que expresar aprecio hacia los demás puede tener efectos medibles en el organismo, especialmente en el corazón.

Un estudio publicado en Spirituality in Clinical Practice siguió durante ocho semanas a pacientes cardíacos que fueron asignados a un grupo que llevaba un diario de gratitud y expresaba sus sentimientos, o a un grupo de atención estándar. El grupo de gratitud mostró niveles significativamente más bajos de marcadores inflamatorios, una mejor variabilidad de la frecuencia cardíaca (lo que refleja un sistema nervioso más tranquilo y equilibrado) y una presión arterial sistólica reducida en comparación con el grupo de control. Los investigadores vincularon estas mejoras cardiovasculares con los estados emocionales positivos sostenidos que la práctica regular de la gratitud ayudó a mantener.