Otra investigación de la Universidad de California en San Diego examinó a pacientes con insuficiencia cardíaca y descubrió que aquellos con puntuaciones más altas en las medidas de gratitud dormían mejor, presentaban menos fatiga, menores marcadores inflamatorios y una mejor función cardíaca que aquellos con puntuaciones más bajas de gratitud, con características similares en cuanto a la gravedad de la enfermedad. Los investigadores describieron la gratitud como un proceso que genera un estado fisiológico que contrarresta directamente la activación del estrés crónico asociada con la progresión de la enfermedad cardiovascular. Un hallazgo particularmente interesante se relaciona con la diferencia entre la gratitud privada y la expresada. Una investigación publicada en Psychosomatic Medicine reveló que expresar activamente aprecio a otra persona produce una mayor liberación de oxitocina, a menudo llamada la hormona del vínculo, y una mayor activación del sistema nervioso central que la simple gratitud expresada en privado. Esto sugiere que el acto social de expresar aprecio puede aportar beneficios que van más allá de la reflexión silenciosa o escribir en un diario.
Si bien la gratitud no reemplaza la atención médica, es un hábito sencillo, gratuito y accesible sin inconvenientes. Tomarse un momento para agradecer sinceramente a las personas en nuestra vida puede ser beneficioso no solo para nuestras relaciones, sino también para nuestro bienestar emocional.